El ciclo de la Respuesta Sexual Humana

La Respuesta Sexual Humana (en adelante RSH), son  cambios psicofisiológicos que se producen a nivel corporal y más en concreto en  la zona  genital  ante un estímulo sexual, sea cual fuere  la fuente de deseo o de excitación.
Todos estos cambios se pueden producir  en cualquier tipo de relación sexual, independientemente de las preferencias sexuales de las personas, y de las  conductas sexuales realizadas: masturbación, relación  con o sin penetración…, y pueden o no terminar en orgasmo.

Dos prestigiosos/as sexólogos/as americanos/as , en los años 70, Master y Jonson, tras observar  miles de actos sexuales, en cientos de parejas  en condiciones científicas de  laboratorio, estudiaron de manera objetiva la conducta sexual y los cambios psicofisiológicos que en ella ocurren. Descubrieron  una serie de etapas y cambios  que suceden  en las relaciones sexuales:el llamado ciclo de RSH,  

deseo-excitación-meseta- orgasmo-resolución.

Esto  no quiere decir que en todas las relaciones   sexuales  haya que pasar  forzosamente por todas estas etapas, o alcanzar  siempre el orgasmo. Actualmente existe un modelo de relaciones sexuales que se transmiten culturalmente, y que se reducen al coito.  No hay que olvidar que toda la piel es sensible a los estímulos eróticos y sexuales, y que todo el  cuerpo es un instrumento de placer en la expresión afectivo-sexual.

El ciclo de  RSH sigue  unos cambios más o menos fijos para mujeres y hombres. Los dos cambios más significativos que ocurren para ambos/as   en el ámbito fisiológico en estas etapas son los siguientes:

-    Afluencia de sangre a los vasos sanguíneos: las venas se dilatan y se llenan de sangre. Es lo que se conoce como vasocongestión (hace posible que el pene y el clítoris se pongan  en erección).

-    Aumento de la tensión muscular: miotonía, es decir, contracción de los músculos (  hace posible  que se produzca la liberación muscular y la posterior relajación en el orgasmo).

        
Estas dos reacciones del organismo  son las que producen las sensaciones de calor, de excitación, de agitación, de rubor… en las relaciones sexuales, y son las  que  producen otros cambios en el  organismo y sobre todo, en los órganos genitales.

La  RSH tiene, además, un componente afectivo y emocional, como es la expresión de sentimientos, deseos y emociones, ideas, pensamientos, imágenes y fantasías.

El deseo:

Sensaciones, impulsos, energías… que hacen que hombres y mujeres se puedan sentir  atraídos / as  por otras personas, que se  sientan  motivadas/as  a buscar relaciones  o contactos sexuales, o que simplemente se puedan sentir  receptivas/os   a sentir esas sensaciones.

Cuando decimos que todas las personas somos sexuadas, significa  también que todas las personas tenemos  deseos sexuales. La  energía sexual, también llamada   impulso o   libido,   se puede  reconocer  como tal  y  no  reprimirla  ni  inhibirla  por alguna  causa orgánica o psicológica.

El deseo sexual está influido por los pensamientos  y sentimientos, por el  estado de ánimo, por la  autoestima, e incluso por factores orgánicos, hormonales  y químicos ( ingesta de alcohol y drogas).  También depende de cada persona, de su personalidad, de su historia de aprendizaje, y va variando en intensidad a lo largo de la vida.

Existe un mito relacionado con la diferencia de deseo sexual entre  hombres y mujeres: “ las mujeres tienen menos deseos sexuales y por lo tanto menos necesidades sexuales que los hombres”. Evidentemente es totalmente falso, lo que ocurre es que existen  muchos condicionantes socioculturales   que pueden actuar como represores del deseo sexual femenino.  

La excitación:

Es la cantidad de impulso sexual que se puede   alcanzar durante las relaciones sexuales. Este puede proceder bien de las fantasías, de alguna caricia o estímulo erótico, o bien de los sentidos.

La excitación varía mucho de una persona a otra, pues no a todas les excitan las mismas cosas ni del  mismo modo, ni en el mismo momento; también puede variar la duración, desde pocos minutos hasta horas. Lo que sí es común son los cambios fisiológicos en distintas partes del cuerpo, y que se deben al aumento de la tensión muscular y a la vasocongestión.

Existen algunas diferencias entre hombres y mujeres:

-    Lubricación vaginal.

-    Las paredes de la vagina se alargan y se ensanchan.

-    El clítoris aumenta de tamaño.

-    El clítoris se pone en erección y sale de su “ capucha”.

-    Los labios menores se hinchan y se tornan de color  “rosados “.

-    Los labios mayores  se separan y también cambian  de color.

-    Los pechos aumentan de tamaño y los pezones se ponen en erección.

-    Erección del pene.

-    Los testículos se elevan y aumentan de tamaño.

-    Las glándulas de Cowper segregan un líquido acuoso que sale por la uretra.

-    Los pezones se ponen en erección.

En ambos sexos, aumenta el  ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la presión sanguínea.
   

La meseta:

   La excitación alcanza el máximo apogeo, se intensifican   los cambios  producidos  en la excitación. El cuerpo  se prepara para la llegada del orgasmo.
  
El orgasmo:

El nivel de excitación llega al máximo, se libera toda la tensión acumulada. El placer sexual es muy intenso.
Es una  parte importante de la relación sexual pero no es la finalidad ni el objetivo de cada encuentro. 

Hay muchos mitos relacionados con el orgasmo:

-    Siempre se ha pensado que en las mujeres existen varios tipos de orgasmo: clitoridianos o vaginales. Hay un solo tipo, y lo que varía es la forma de sentirlo.

-    El orgasmo ha de ser simultáneo entre los dos miembros de la pareja. Ello es muy difícil, pues cada persona tiene su ritmo.

-    El orgasmo es necesario en todas las relaciones sexuales con penetración. Las relaciones no siguen una pauta fija: habrá  veces en las que únicamente  se sienta  mucho deseo, excitación y placer, y no se llegue  a sentir un  orgasmo.

Muchas veces se olvida que las relaciones sexuales son para disfrutar  y sentir placer en sí mismas, y no una meta a la  que llegar.
Precisamente el orgasmo es la fase que menos tiempo dura ( entre 3 y 10 segundos), y varía mucho de una persona a otra.      

La vivencia puedes ser  muy parecida para hombres y para mujeres:

El orgasmo femenino se inicia  con unas contracciones rítmicas de los músculos que rodean la vagina, el útero y el ano. Estas sensaciones se  extienden a todo el organismo. La presión sanguínea  y la frecuencia cardiaca aumentan considerablemente; si la estimulación continúa la mujer puede experimentar más de un orgasmo consecutivo.

Aunque fisiológicamente todos los orgasmos sean iguales, psicológica y vivencialmente son distintos unos de otros. Para que una mujer sienta un orgasmo, necesita de alguna manera la  estimulación  del clítoris, bien directa o indirectamente.
Después del orgasmo, se siente una suave  sensación de alivio por todo el cuerpo.

 El orgasmo masculino: aunque el  orgasmo y la eyaculación ocurran al mismo tiempo no significan lo mismo.

La eyaculación sucede en dos fases:

-   Emisión: el semen se transporta a la parte posterior de la uretra; es lo que se conoce como “ inevitabilidad eyaculatoria “ o “ punto de no retorno “, en el que ya no es posible detener la eyaculación.

-    Eyaculación: contracciones rítmicas de la próstata, cuerpo del pene y músculos de alrededor, que hacen que el semen salga al exterior. Estas contracciones son las sensaciones de placer del orgasmo masculino.

El hombre necesita un periodo de recuperación  para poder sentir otro orgasmo, es lo que se llama periodo refractario: es necesaria una recuperación fisiológica antes de volver a eyacular de nuevo.  Varía de unas personas a otras, de una situación a otra, y con la edad este tiempo se alarga.     

La resolución:

Todos los cambios corporales  producidos  van desapareciendo poco a poco, volviendo a la posición de reposo y pasando por una sensación de relajación mental y corporal total.  La persona está  más receptiva  para hablar con la pareja o compañero/a  sexual, a sentir el contacto físico y su proximidad.

Esta descripción de  las distintas fases es sólo un modelo explicativo  para entender cómo responde y cómo funciona  el cuerpo de los hombres y de las mujeres ante una estimulación sexual determinada.

Fuente: Artículo de Pilar Cuéllar Portero

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